La decadencia de “sentir los colores”

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Hay futbolistas y futbolistas. Para muchos futbolistas profesionales llegar a la cima o convertirse en el número uno del mundo se convierte en su máxima prioridad y esa meta implica a la vez bañarse en oro y en miles de millones de euros. Se transforman a la vez como si de objetos codiciados de mercadotecnia fueran. En ese sentido podemos observar cómo se está manejando el mercado actual, con sus vaivenes de cifras mareantes, que para muchos de nosotros corresponden a una realidad paralela, inalcanzable pero familiar a la vez por su repercusión mediática. A bombo y platillo, mejor.

Me pregunto lo siguiente: ¿Para convertirte en el número uno del mundo es necesario que nadie, a tu lado, te pueda hacer sombra? ¿Es para ello necesario no seguir compartiendo vestuario con un tal Leo Messi, considerado actualmente como el mejor y el líder desde hace años del F.C.Barcelona?

Pueden haber muchas razones deportivas, económicas o sentimentales en esta clase de decisiones, todas ellas respetables, por supuesto. La razón de lo sentimental es la que menos peso hace, por más que se pregone “Amo Catalunya y Barcelona” o “Barcelona es una patria”, “El Barça está en mi corazón”. Pero no deja de resultar llamativo como uno de los principales argumentos de Neymar en su “cambio de aires” haya sido que necesitaba retos, desafíos. Y aquí viene otro interrogante que me vengo planteando estos días:

¿No hubiera sido aún mayor el reto el poder tener la chance de poder heredar el trono de Messi, compartiendo el mismo vestuario y objetivos, también acompañado de un tal Luis Suárez? Muchos nos creíamos que era ese su deseo, el de seguir conformando esa delantera de ensueño, que a muchos entrenadores ya les gustaría disponer. La impaciencia propia de un chico de 25 años y las salvajes primas de un fichaje pudieron más que lo demás.

Si al “reto” que a uno le proponen viene adornado de miles de millones de euros, no hay amor a la camiseta que valga en la actualidad.

¿Pensativo?

¿Van a lo que van?

La carta de despedida

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